«Que la vida te sea llevadera. Que la culpa no ahogue la esperanza. Que no te rindas nunca. Que el camino que tomes sea siempre elegido entre dos por lo menos. Que te importe la vida tanto como tú a ella. Que no te atrape el vicio de prolongar las despedidas. Que el peso de la tierra sea leve sobre tus pobres huesos. Que tu recuerdo ponga lágrimas en los ojos de quien nunca te dijo que te amaba.» Amalia Bautista, "Estoy Ausente", Editorial Pre-Textos, 2004
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